domingo, 4 de agosto de 2013
La vision correcta DE Blog de Andrea Daza Tapia
5 cosas que aprendí de emigrar a Barcelona
2 August, 2013 — Barcelona, Caracas, Emigrar, España, Venezuela
Espera cromatica es mejor espera Creative Commons LicenseInti via Compfight. La puerta donde se llora en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.
En octubre haré 3 años de haber emigrado a Barcelona. Suficiente para sacar, de momento, 5 conclusiones de mi experiencia. Dedicado a tí, compatriota, que quizás estás haciendo maletas.
Tómate tu tiempo: desvenezolanízate.
Chapa VenezuelaSi eres periodista y vienes directo de la redacción donde trabajabas. Incluso si no eres periodista: mete esa cabecita en un balde de agua fría. Llegamos muy alterados después de todos los trámites que tuvimos que hacer para estar aquí (visa, cadivi, apostillas y más apostillas) y con una sobredosis de puteadas al país, importante. Asegúrate de pedir los “antecedentes penales” antes de matar a algún funcionario. Respira. Y cuando aterrices aquí, será hora de bajarle dos a la política, al chavismo, al antichavismo. A Maduro, a Capriles. Llegarás, como me pasó a mí, con la cabeza muy revuelta. Cálmate. No resolverás nada desde aquí.
Se más de escuchar que de hablar.
CobreEsta gente tiene sus propios problemas. No te sorprenda que despiertes poco interés. Nadie nos está esperando. Trata de ser positivo y escucha. Aprenderás muchísimo y te ayudará a descifrar el código de tu país de acogida: escuchando con atención aprenderás cómo se bate el cobre aquí.
Ve al grano.
Grano de caféNo te montes películas. Somos cuenteros, habladores. Acontecidos. Cuando escribas un correo: ve al grano. Cuando le escribas a un profesor del máster que vienes a cursar, cuando le escribas a un contacto para una consulta de trabajo, cuando escribas: ve al grano. No cuentes la historia de tu vida. Di sólo lo necesario: la pregunta, lo que necesitas. Que si te tardaste en escribir porque… entonces, perdón perdón. Olvídalo. Si el perro te comió la tarea, asúmelo y no se lo cuentes al profesor.
Involúcrate con la política que más te afecta.
Chapa EspañaRecién llegar, me inscribí en el Consulado y cambié mi centro de votación: he votado dos veces aquí. Cada proceso electoral venezolano es clave, definitorio, necesario. Luego parece que todo sigue igual, pero en cada elección nos la jugamos. Bueno, por mucho que hayas emigrado, es tu último compromiso con el país. Vota. Después decide cuánto te involucrarás. Si el cuerpo te lo pide, ve y protesta. Ve y apoya. Pero sólo te digo que mientras vivas aquí, las elecciones catalanas o lo que pase en Madrid, tendrá más efecto en tu vida que lo que cualquier pajarito le pueda decir a Nicolás Maduro.
¡Ah! Pero tampoco te pongas a opinar de la política local como lo hacías en Venezuela. Recuerda: se más de escuchar que de hablar.
Aprende el idioma.
Chapa con la senyeraAmigo mío, amiga mía: si vienes a Barcelona porque te encanta esta ciudad y bla bla bla… Te cuento: aquí se habla catalán. Leerás muchas noticias y polémicas sobre el tema. No hagas caso. Hazme caso a mí. Tu interés sobre el catalán estará directamente relacionado con el tiempo que te veas viviendo aquí. De cualquier manera: créeme, te ayudará a relacionarte mejor, aumentará tus posibilidades de conseguir trabajo, te ganará elogios aunque te equivoques cada dos por tres. Te hará sentir mejor adaptado y más feliz.
Piensa en las veces que se te han caído las medias escuchando a un gringo decir “Caracas is very shevere“. ¿Verdad que no es muy común? Bueno. No hay punto de comparación.
[Bonus] Despréndete de tus prejuicios.
Sudaca¿El complejo de superiorididad/inferioridad lo tienen ellos o lo traemos nosotros? Pana mío: ese el peso extra que no nos cobra la aerolínea. Creo firmemente que lo traemos nosotros. Yo llegué predispuesta al sudaca. De hecho, me monté todo un discurso demagógico como pocos, para ser utilizado en dos ocasiones: en caso de que me devolvieran en inmigración o como respuesta para el primer jueput que me lo dijera en la calle. Nunca he tenido que usarlo y creo que ya se me olvidó (lo llegué a ensayar frente al espejo como Robert De Niro). Una vez me dijeron que “no parecía sudamericana”, que me pareció una forma de caer en el estereotipo, a la inversa. El punto es: no te predispongas. Ven en plan esponja y absórbelo todo. Pásalo bien.
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