domingo, 4 de agosto de 2013
La vision correcta DE Blog de Andrea Daza Tapia
miércoles, 31 de octubre de 2012
Interesante reflexion
sábado, 28 de enero de 2012
Relato de un Venezolano
Este relato es tan bueno, que Rafael Baretta -su escritor- debería cobrar derechos de autor. Es largo, pero vale la pena leerlo sin prisa. Creo que los pesimistas aprenderán mucho de esta crónica. LI
Asunto: Relato de un Venezolano, ¡muy bueno!
Nací en la clínica Leopoldo Aguerrevere, municipio Baruta, de una familia clase media alta, mi papá era ingeniero civil de la central (se graduó tarde porque Caldera cerró la universidad) , mi mamá siempre fue ama de casa, en esa época casi todas las mujeres hacían un curso secretarial con mención en taquigrafía. Tengo 2 hermanos, la mayor pasó su adolescencia en los años 80, es decir con las fotos con copete, y la ropa de colores fosforescentes; son las fotos que nadie quiere ver ni recordar, a menos que quisiéramos burlarnos. Mi hermano menor es el típico que llegó con la pierna raspada a la casa por que se tiró por una bajada que queda cerca, con una carrucha y no supo agarrar bien la curva. Tengo familia en toda Venezuela, desde Maracay, hasta San Cristóbal, y por supuesto los primos maracuchos.
Mi familia es tan grande que es casi obra de Dios que no me haya casado con una prima lejana.. Estudié en un colegio del este de Caracas, nuestro equipo de fútbol era el mejor, o por lo menos eso le decíamos a todo el mundo. Llevé lonchera hasta 6to. grado. Tuve buenos y malos profesores, en mi salón éramos como 30 y todos teníamos sobrenombre, conmigo estudió: El Portu, Mono y Pata e palo. En 5to. año hice todo lo imposible por ir a todos los festivales de gaitas (a mi mamá no le gustaban y me costaba un mundo conseguir el permiso); saliendo de uno de ellos me robaron el reloj.
De viaje de graduación del colegio me fui a Margarita con mis panas, en busca de novias, y nos devolvimos sin nada. (Fuimos en la época equivocada, creo que ellas llegaban después). Me saqué la licencia legal; todos los demás pagaron, yo me estudié el librito.
El examen del CNU me lo dictaron, una cosa que me pareció horrible, pero gafo no fui y copié cada una de las respuesta que me iban diciendo.
Entré por prueba interna a la Universidad Simón Bolívar, una universidad con un impresionante contraste de clases sociales.
Mi familia tenía un apartamento en La Guaira. Los fines de semana, antes de salir para la playa, siempre desayunábamos en la panadería que queda cerca de la casa, un cachito de jamón y jugo de naranja, para mí desde la panadería empezaba la diversión.
En vacaciones de Semana Santa iba a Margarita (un verdadero desastre), no faltó nunca el que decía: ¡Esta isla se va a hundir! Por supuesto en playa El Agua conocía a una empanadera que me preparaba una empanada de pabellón especial (doble carne) y me tomaba de salida una buena cocada en Cimarrón.
En una cola, saliendo de Pampatar, prometí no volver a la isla en esa fecha. Eso lo hice quizás porque ya estaba enamorado de mi novia. Si no, creo que hubiese vuelto dos veces más por lo menos.
En las vacaciones de trimestre nunca me faltó un viajecito a Choroní, o a Cuyagua en carpa. Los drogadictos siempre se ponían al final de la playa. Creo que ahora este destino es más comercial, pero la primera vez que fui casi teníamos que pescar nuestro almuerzo.
Los primeros carros de mis amigos fueron Fiat 1 o Corollas; al pana rico le dieron un machito, cosa que creaba envidia entre los que no lo teníamos: 'cuando trabaje me lo compro', Eso dijimos casi todos. ¡Nos encantaba el machito!
A mis cumpleaños iban como 100 personas, 75 que no conocía, pero si llevaban mujeres no me importaba.
Hice mi pasantía en PDVSA, por supuesto que entré con palanca, el papá de un amigo me ayudó. Durante esta época aprendí a hacerme el nudo de la corbata, y también que en PDVSA trabajaba el doble de gente de lo que se necesitaba.
Mi arepa preferida es la pelúa. Antes me comía la de queso guayanés hasta que un día, a las 5:00 a.m. después de una buena fiesta, me salió una mosca en el queso, y más nunca me atreví a pedirla. Me encanta el llano de Barinas, montar caballo, ir en camioneta a Aguaro Guariquito, soy bueno jugando dominó, conozco toda Venezuela menos el Delta, porque es muy difícil llegar allá.
Me encanta mi país, mi gente, hablar español, mi acento, el cachito de jamón, el cocosette, la empanada de pabellón, los perros de calle El Hambre (de cualquier ciudad), las cocadas de Cimarrón, y un buen guinde en una hamaca. Ahora, también detesto las colas de Caracas y odio a los motorizados que hacen caballito cuando la luz se pone en verde en el semáforo.
Mi familia paterna era italiana, todo comenzó con un abuelo que se vino a principios del siglo pasado en busca de fortuna. Y claro está, fuimos en el 2000 al consulado a reclamar nuestro pasaporte, pero lo hicimos tarde: nos dieron la cita para después de 5 años. Nadie imaginó en esa época que en un futuro toda Venezuela quisiera buscar sus raíces europeas, y mucho menos que todos fueran a la vez. Ahora en este momento, no sólo las raíces europeas son atractivas, sirven las colombianas, rusas, chilenas, argentinas, etc.
Tener el pasaporte europeo no solo me trajo tranquilidad, también varias proposiciones de matrimonio (en tono de broma) de aquellas amigas que eran venezolanas de pura cepa.
Por supuesto que me casé con una venezolana, igual a mí, (pero con pasaporte alemán) que tiene una familia igual a la mía. Que le encantan los perros que venden en la Trinidad en frente del bingo, que es caraquista igual que yo (no sé si hubiese aguantado que fuese del Magallanes, es full fanática).
Ella tuvo casi las mismas vivencias que yo, pero claro con los planes típicos de mujeres. Es una mujer única y maravillosa. En ningún otro lado del mundo hubiese encontrado a alguien parecido.
Firmé contra el presidente Chávez desde el muro de Santa Rosa, para atrás.
El 11 de abril estuve en las escaleras del Calvario, marché en cuanta marcha pude, hasta que me cansé. Y desde las elecciones del referéndum revocatorio contra él, no he votado más, porque creo que si nadie sale a la calle el día de la elección es la mejor forma de demostrar que nadie esta con él. Y estoy seguro que somos más y el CNE tiene la balanza inclinada para el lado que no es.
Hace como tres o cuatro años empezó todo, o por lo menos así lo empecé a sentir. Dejé de ver a mis 'amigos' (amigo: todo aquel que alguna vez conocí). No faltaron encuentros con gente de la universidad o del colegio, donde se hiciera la siguiente pregunta:
-¿Qué es de la vida de Juancho?
-Chamo se fue para Canadá-
-¿Y de este que vio matemáticas con nosotros, como es que se llama? El que se copió el problema que no era, ¿te acuerdas?-
-Claro, Rodrigo, se casó y está en Australia.
-¡Coño, tan lejos!
Van pasando los años viendo como las celebraciones de mi cumpleaños se hacen cada vez más pequeñas. Últimamente ya amigos no tan alejados, (los verdaderos, los que me sé sus nombres, sé quiénes fueron sus novias, sus cosas, etc.) están en Canadá, Australia, Costa Rica, España, Estados Unidos. Creo que estos son los destinos mas cotizados, aunque hay uno que se fue a Brasil. He depurado varias veces la agenda telefónica del celular. Al principio sonaba chévere:
-Oye tienes casa en Toronto, te puedes quedar cuanto quieras.
-Ya sabes, si vas a Miami a comprar cosas, puedes quedarte en mi casa.
Y uno sonreía: Oye, verdad que sí, gracias.
Creo que el porcentaje que se ha ido, de mis conocidos, es del 70%.
Inicialmente pensé que iba a ser temporal, los postgrados duran dos años máximo, luego se regresarían. Pero nada, ninguno regresa. Creo que pasa lo mismo con la gente mayor, para ellos puede ser más difícil. Uno oye que algunos regresan, pero creo que son más los que no lo hacen. Los jóvenes tenemos más aptitud para adaptarnos. No es extraño ver familias dividas por la distancia, esposas e hijos fuera, mientras el padre trabaja acá.
No era difícil prever esto ya que, poco a poco, los venezolanos nos fuimos acostumbrando a vivir mal, a sentirnos en un país extraño, un país que no es de nosotros, a sentirnos extranjeros en nuestro país. Sitios que antes visitábamos, ya no vamos, paseos que hacíamos ya no los hacemos, cada vez compartimos menos, y nos sentimos presos entre dos municipios y el aeropuerto (por ahora). No sé si nosotros nos merecemos este país, o lo merecen las personas que lo tuvieron en sus manos y no hicieron nada para arreglarlo.
Lentamente dejamos que nuestras urbanizaciones se cerraran con unas casetas de vigilancia inútiles, en vez de haber reclamado desde un principio seguridad a las alcaldías. Nos acostumbramos a seguir derecho cuando pasábamos en frente de nuestra casa porque el carro que teníamos atrás llevaba dos minutos en nuestro retrovisor. Nos volvimos paranoicos y a veces con razón.. Lentamente nos hemos acostumbrado a vivir en un país donde en el supermercado no hay carne, pollo, leche, huevos, margarina, aceite, o pañales. Y ¿qué hemos hecho? ¿Reclamamos? ¿Quemamos carros (como en Paris)?
¡No!, salimos a sortear otro automercado donde haya lo que no había en éste, o simplemente resolvemos como sea. Sólo un: ¡Qué bolas, esta vaina! (no dicho muy duro, mucho menos gritado, porque si la Sra. que tenemos al lado está con el proceso, tenemos que respetar su manera de pensar). Aún nos queda educación. O por el contrario, y peor, nos da pena hablar.
Entre nosotros no es raro oír a alguno que está buscando un crédito del gobierno, de esos que le van a dar 4.000 millones. Y nadie conoce al primero que se lo hayan dado. Entre los empresarios uno oye que tienen la misma preocupación: ¿Qué va a pasar? ¿Qué vamos a hacer? casi ninguno quiere invertir en una nueva planta, o una máquina más grande, 'Sí, estamos vendiendo mucho (o todo), pero ni de broma compro el galpón de al lado para ampliar el negocio, a ver si me lo quitan'. No es extraño oír: 'Este país es para sacar plata.', 'Aquí es donde está el dinero.' La filosofía que los rige dice: Mientras haya dinero estarán acá, pero no por el país, sino por la plata. Y el consejo general de todos es: 'haz plata y sácala en dólares'.
Me pregunto ¿en manos de quién está nuestro país? y ¿en manos de quién estará en diez años? si todos los buenos se fueron. No es que no se quede nadie valioso, sino que la gente valiosa que se quede, dentro de poco hará equipo de trabajo con los mediocres. Lo mismo que sucede en las empresas pasa en nuestra vida, 'para qué vamos a comprar eso. Y si nos tenemos que ir corriendo, esa cosa no nos la compra nadie'. En Diciembre pasado no faltó el que dijo: 'Por favor que mi regalo sea una maleta. Que tenga 30 cm. Y no pese mucho'. Además hemos llegado a pensar que cualquier persona que hace lo contrario es chavista. 'Viste al de la esquina, se metió a chavista, está haciendo un piso más a su casa'.
¿Cómo se saca a un país así adelante? Sin gente de la buena, sin familias, sin esperanzas, sin planes.
No culpo a los que se fueron, culpo a los que hicieron que se fueran, a los que destruyeron nuestras familias, y lo peor: nuestras esperanzas. A los que hicieron que los abuelos conocieran a sus nietos por camarita web. A los que destruyeron nuestras parrillas de los domingos, a los que hicieron que la celebración de mi cumpleaños sea cada vez más pequeña. A los que hicieron que nuestro messenger esté lleno de gente que nunca vemos. A los que lograron que nuestro arbolito de navidad guarde regalos hasta julio, fecha en la vienen a visitarnos. A los que hicieron que globovisión.com o noticiero digital sean nuestras páginas de inicio. Culpo a los que lograron que algunos venezolanos llevaran a cabo su plan 'B'. Creo que debemos cambiar el plan B por el plan A. ¿Cuál es mi plan B?
Echarle bolas al plan A. El país y nuestras familias están mal y estarán peor, si no cambiamos la apatía que sentimos ante lo que sucede a nuestro alrededor, el sentirnos derrotados, el haber perdido el ánimo de gozar la vida. El tener planes difusos no nos ayuda, no se puede vivir sin esperanza; y aún más grave, el sentirnos como si nos quedáramos sin armas: sin marchas, sin paros, sin elecciones, sin poder hacer nada. Claro que existe una manera, es verdad, no la hemos encontrado pero no hay duda de que existe. Ya sabemos como está el país, vivamos o no en él, no podemos ser quienes lo hundan más con nuestro pesimismo y nuestra apatía.
Es verdad, en nuestro alrededor se respira un aire que nos dice a cada minuto que somos la generación más afectada, los que no podrán disfrutar de montar un negocio con sus amigos, o que ninguno de nosotros será concejal, alcalde o ministro. Que los negocios que montemos estarán siempre en nuestras mentes porque nos da miedo llevarlo a cabo. Y que las compañías en las que trabajamos, y queremos hacer carrera, están amenazadas.
Nuestros papás tuvieron todo lo contrario: un país de oportunidades y de crecimiento, tuvieron algún amigo alcalde o montaron negocios con sus panas, creo que por eso algunos no entienden muy bien a los hijos que se van, definitivamente deben entender que ésta no es la Venezuela que ellos vivieron, por eso creo que para que nuestra generación no sea la que más perdió, debemos definirnos, y si nuestro plan A es estar fuera, entonces que vivamos con intensidad y que seamos los mejores en lo que hagamos, para que dejemos el nombre de los venezolanos muy en alto; que no seamos quienes más porquería hablan del país. Si en cambio nuestro plan es quedarnos, que así sea y no vivir con la mente afuera y nuestro cuerpo acá, quejándonos silenciosamente cada veinte minutos. Y que cada vez que oigamos una cadena de esas en la que él habla de más, no meditemos ante el televisor: '¿Será que empiezo a vender todo?. .. y nos vamos a Miami, pero ¿qué carajo voy a hacer en Miami?... porque para Europa ni de vaina; es carísimo gastar en euros.' Tenemos que saber que decidimos quedarnos y ya.
Yo particularmente no quiero ser parte de la generación que no hizo nada con su vida, porque en mi plena edad productiva estaba el presidente que tenemos. Sí tengo planes con mi vida y con mi familia, sí sé lo que quiero en la vida. No les niego que algunas veces he apostado a mis planes y he perdido, pero así es la vida: en unas se gana, en otras se pierde, y como dice mi esposa 'esta es la vida que nos tocó vivir'.
Yo sólo espero no ser el que apague la luz.
Rafael Baretta
Un venezolano al que le encanta desayunar cachitos de jamón en la panadería del Portu.
viernes, 13 de enero de 2012
Realidades de Mi Pais (copiado de otro blog)
CÉDULA, LICENCIA Y CERTIFICADO
Un amigo recibió hace poco la visita de un colega chileno, a quien después de varios días de trabajo, ofreció llevar a Choroní, como para que no se fuera sin conocer por lo menos una de nuestras playas mas emblemáticas.
Salieron un viernes por la tarde, después de almuerzo, pensando en llegar de noche, cenar y luego poder aprovechar todo el sábado en la playa. En el camino y para darle un simpático toque folklórico al paseo, los paró la policía.
- Buenas ciudadano, por favor, permítame sus papeles, cédula, licencia y certificado médico.
El chileno un poco asustado preguntó:
- ¿Qué pasó? ¿qué hicimos?
- Nada, tranquilo. Le respondió mi amigo, a quien por supuesto todo le parece tan normal como manejar por el hombrillo.
El le entrega los papeles al policía y después de revisarlos, les dice:
- Miren, necesito que se bajen del vehículo y que me acompañen un momento al módulo para verificar una cosa.
El chileno comienza a inquietarse y vuelve a preguntar.
- ¿Pero qué está pasando?
- Tranquilo, no está pasando nada, lo que está haciendo lo está haciendo por joder.
Caminaron hasta el módulo y al chileno no le dió tiempo de preguntar qué quiere decir “hacer algo por joder” cuando el policía se les acercó y en un forzado tono paternal dijo:
- Ciudadano, ¿sabe que este certificado está vencido?
- ¡Cómo! ¿vencido?
- Se venció el día de ayer y usted sabe que sin certificado vigente yo no puedo dejarlo circular.
- Oficial, de verdad no tenía la menor idea. Mire, yo estoy aquí con este amigo de Chile que vino a conocer nuestro país y con el trajín de atenderlo, llevarlo y traerlo, se me pasó revisar los papeles.
- Bueno, no sé, ahora tiene que llamar a algún familiar o amigo para que venga a buscar el carro o si no habrá que llevarse detenido al vehículo.
- Pero imagínese, estamos a mas de 2 horas de Caracas y son casi las 7 de la noche ¿cómo le voy a pedir a alguien que se llegue hasta acá?
- ¿Qué le puedo decir? Usted tiene que entender que yo no lo puedo dejar manejar con el certificado médico vencido, sería una irresponsabilidad de mi parte, porque ¿qué se yo si usted está mal de la salud y mas adelante viene y le da un patatús?
Antes de que el chileno pudiera preguntar qué es un patatús, mi amigo con cara de bueno-esta-bien bajó el tono y preguntó:
- ¿Y no hay nada que podamos hacer?
- Bueno, usted sabe, la verdad es que de poder se puede, yo entiendo su situación, pero necesito que usted también entienda la mía.
Y sin mucho mas preámbulo el oficial explicó que la situación a la que se refería era a su situación económica y que el problema básicamente era que estaba 200 bolívares por debajo de lo que le gustaría estar.
- Usted me entiende ¿verdad? yo le ayudo, usted me ayuda y todos salimos ganando.
Mientras el chileno procesaba el tan tropical sistema de lógica y protocolo urbano, mi amigo aliviado y resignado dijo:
- Está bien, tengo el dinero en el carro, voy y lo busco.
El chileno y el oficial siguieron con la vista a mi amigo y antes de que el silencio fuera incómodo el oficial dijo:
- ¿De Chile?
- Si.
- ¿Y? ¿qué te ha parecido el país? ¿verdad que esto por aca es bien de pinga?
- Si, me ha gustado mucho, es impresionante.
- ¿Y qué es lo que mas te ha impresionado?
- La corrupción.
El oficial se lo quedó mirando, frunció el seño y sin titubear le dijo:
- Coño sí, eso si que es un problema, acá la gente roba, hace lo que le da la gana y el gobierno no hace nada, por eso es que estamos como estamos…
sábado, 22 de octubre de 2011
Las etapas de la migración (traducido)
Las etapas de la inmigración
Las etapas de la inmigración han sido ampliamente escritas y el punto de partida habitual es hablar sobre el choque cultural que se produce después de la inmigración. Este choque cultural va directo como resultado de los cambios que se producen en los sistemas de valores de uno, a las nuevas ideas en un país nuevo.
El término "choque cultural" fue establecido por Kalvero Oberg en un informe de 1954 publicado por Bobbs-Merrill, en el que se identifican cinco etapas distintas. Todas las personas experimentan los mismos sentimientos de extrañeza cuando se viaja o vive en otro país y este proceso tiene una causa, los síntomas y la resolución.
1. Fase de luna de miel.
La mayoría de las personas comienzan con grandes expectativas y una mente positiva. Es emocionante, nuevos lugares, nuevos olores, nuevos sabores y los primeros problemas se experimentan como pintorescos - como parte de la novedad - nada nuevo, todo es interesante y curioso. Y, de todos modos, hay problemas más urgentes que tratar, como la apertura de cuentas bancarias, obtener licencias de conducir, la búsqueda de escuelas, médicos, dentistas, ginecólogos. Estos generalmente se manejan con la euforia que acompaña de haber superado cada uno de estos primeros obstáculos con éxito.
2. El rechazo de fase.
La fase de luna de miel llega a su fin, como el recién llegado tiene que lidiar con los problemas de transporte (autobuses que no llegan a tiempo), problemas de compras (no puede comprar sus alimentos favoritos o jabones o lo que sea) o problemas de comunicación. ¿Qué significa "Ya veremos" /" No hay de que preocuparse " significara eso realmente?). Las pequeñas cosas surgen, pero puede empezar a parecer que a la gente de alguna manera no le importan sus problemas. Ellos pueden ayudar, pero no parecen entender su preocupación por lo que ven como pequeños problemas. Usted podría incluso empezar a pensar que la gente de su nuevo país, no aceptan a los recién llegados y, a menudo usted puede comenzar a sentirse agresivo y empezar a quejarse por la cultura del nuevo país / - 'Los australianos son "', o 'El sistema es'' . Es importante reconocer que estos sentimientos son reales y pueden agudizarse. Esta etapa es una fase de crisis en la 'enfermedad' del choque cultural y se llama el "rechazo", precisamente porque es en este punto que el recién llegado empieza a rechazar el país de acogida, y sólo darse cuenta de las cosas malas que les molesta . En esta etapa, el recién llegado o se hace más fuerte y se mantiene, o se debilita y va a su casa (física, mental o ambos).
3. Fase de regresión.
Si usted tiene problemas con la fase 2, usted puede encontrarse entrando en regresión - hacia atrás - y en esta fase del choque cultural, que pasan gran parte de su tiempo hablando su propio idioma, ver vídeos desde el país de origen, comer la comida de casa. También se puede notar que se están moviendo en círculos sociales que se realizan exclusivamente por personas de su propio pais y no quieres conocer a los lugareños. Usted puede pasar la mayor parte de este tiempo quejándose sobre el nuevo país / cultura y sus formas extrañas y sin sentido. También en la fase de regresión, sólo puede recordar las cosas buenas de su país de origen que de repente puede parecer maravillosamente maravilloso, todas las dificultades que había allí se olvidan y se preguntará por qué se fue. Usted puede ahora sólo recordar a su país de origen como un lugar maravilloso en el que nada salió mal para usted. Por supuesto, esto no es cierto, pero una ilusión creada por la crisis choque cultural.
4. En la fase de recuperación o La Facil Última Fase:
Si sobrevives a la tercera etapa con éxito, se moverá en la cuarta etapa del choque cultural. En esta etapa se sienten más cómodos con el idioma y también se sienten más cómodos con las costumbres de su nuevo país. Ahora puede moverse sin un sentimiento de ansiedad. Usted todavía tiene problemas con algunas de las señales sociales y no puede aún entender todo lo que dice la gente (especialmente idiomas) o lo que hacen. Sin embargo, son ahora mucho más ajustados a la nueva cultura y empiezas a darte cuenta de que ningún país es mucho mejor que otro - es sólo un estilo de vida diferente y diferentes maneras de lidiar con los problemas de la vida. Con este nuevo ajuste, usted acepta los alimentos, bebidas, usos y costumbres del nuevo país, y usted puede incluso encontrarse prefiriendo algunas cosas en el nuevo país, a las cosas de donde viene. Ahora ha entendido que hay diferentes maneras de vivir tu vida y que de ninguna manera es realmente mejor una que otra, simplemente diferentes. Por último, se han sentido en cómodos en el nuevo lugar - no es tan malo. Lo más importante es que su sentido del humor se ha vuelto a encontrar y que es capaz de mirarse a sí mismo y reir.
5. Choque cultural inverso
Esto ocurre cuando regrese a su pais tras una larga estancia en el extranjero y percibe que ya no pertenece alli.
En términos generales, es importante recordar que no todas las personas experimentan todas las fases del choque cultural. Además, podrá disfrutar de todos ellos en diferentes momentos: es posible que la experiencia de la fase de regresión antes de la fase de rechazo, etc Puede ser que incluso la experiencia de la fase de regresión el lunes, la fase de facilidad, el martes, la fase de luna de miel el miércoles, y el rechazo a la fase de nuevo el jueves. ¿Como va a ser el Viernes?
Otra cosa interesante sobre el choque cultural es que hay habitualmente no uno sino dos puntos más bajos, e incluso más interesante, ellos se refieren a la cantidad de tiempo o que intención se tiene de pasar en el país anfitrión - es usted un visitante o inmigrante? ¿Cuánto tiempo durará el choque cultural? Que varía dependiendo de dónde viene, cómo son de diferentes las culturas, sus sistemas de apoyo y así sucesivamente, pero también depende en cierta medida de usted y su resistencia. Usted puede superar la primera crisis, pero debe estar preparado para enfrentar segundas crisis que pueden o no ocurrir.
jueves, 21 de abril de 2011
Ñuñoa entre las comunas que lideran ranking de calidad de vida en la RM
Una de las condiciones que se debiera conocer para medir estos estudios, es entender el concepto de índice de calidad de vida. Este Indice se aplica a un amplio espectro de temas, pudiendo definirse particularmente como el grado en que una sociedad posibilita la satisfacción de las necesidades de los miembros que la componen, las cuales son múltiples y complejas.
El estudio concluye que dentro de las mejores categorías, como por ejemplo en Evaluación Ciudadana, Ñuñoa se posiciona en el segundo lugar, mientras que Las condes y Lo Barnechea se encuentran en el 4to y 5to lugar respectivamente. Esta categoría se refiere a la satisfacción que los vecinos tienen de las comunas, respecto a limpieza, belleza y espacios públicos. La comuna además se encuentra en los primeros lugares de niveles de empleo y población sobre la línea de la pobreza, refiriéndose a la categoría de Economía.
El continuo avance del proceso de urbanización experimentado en Santiago, y la consiguiente concentración de población y actividades en el territorio que se generan con ella, han dado lugar a una creciente demanda por infraestructura y servicios que no siempre puede ser enfrentada en forma satisfactoria. Este desajuste se traduce finalmente en un deterioro de las condiciones de habitabilidad del medio ambiente físico, lo cual es un factor determinante de la calidad de vida urbana.
En el ranking, la comuna de Ñuñoa figura con un índice de 18,3 ubicándose en los primeros lugares de la Región Metropolitana
viernes, 19 de noviembre de 2010
Si vas para Chile
Viernes 19 de Noviembre de 2010
Hay una idea que algunos hemos propuesto, sin mucho éxito, a través de los años. Compartida por un Patricio Meller, un Jorge Errázuriz o un Mario Kreutzberger, entre otros, la idea es que promovamos activamente la inmigración, sobre todo la de alta calidad. Que estimulemos la venida de cientistas, de ingenieros, de diseñadores, sean emprendedores o ejecutivos; también de profesores; en general, de gente que, desde sus diversas disciplinas y experiencias laborales, pueda hacerle un aporte significativo al país.
¿Por qué? Porque para la próxima etapa de nuestro desarrollo necesitamos mejor capital humano, y la inmigración es la forma más rápida y segura de conseguirlo. Es cierto que se pueden crear incentivos para que surjan más emprendedores chilenos. Pero en el corto plazo no creo que surjan muchos. Nuestro sistema educacional los inhibe. Porque es muy autoritario. Porque privilegia la información sobre el análisis y la creación, y logra que a nadie que pase por él le guste diferenciarse: más cómodo y seguro seguirle al profesor sin cuestionarlo, y ser, finalmente, del montón, en el colegio y por el resto de la vida. Es un sistema ideal para crear buenos ejecutivos, pero no emprendedores. Convendría modificarlo hacia uno que propicie la creatividad, pero es una tarea de largo aliento, y las últimas medidas curriculares del Gobierno demuestran que estamos lejos siquiera de contemplarla.
De allí entonces la idea de atraer a inmigrantes. Desde luego, ya hay muchos en Chile, desde ya como dueños de grandes empresas. Pero han llegado por iniciativa propia. Algunos extranjeros jóvenes altamente calificados, y recién llegados, me han dicho que tomaron la decisión de venir a pesar de las palabras desalentadoras que les dirigieron en nuestras embajadas, en Londres, París, Roma o Madrid. Se desprende que, con una política de promoción activa, podríamos tener a muchísimos más como ellos. Dada la calidad de vida que ofrece Chile, y las crisis que hay en tantos países europeos, debería ser posible atraerlos.
No es difícil imaginarse el positivo impacto que tendría la venida de emprendedores y de ejecutivos extranjeros. Estos últimos tendrían un efecto revolucionario en las empresas chilenas. Claro que ellas mismas podrían salir a reclutarlos en las mejores escuelas de ingeniería y de negocios del mundo. Pero para eso necesitaríamos un cambio en nuestra cultura empresarial. Los extranjeros que trabajan acá dicen que les cuesta ganarse la confianza de sus jefes, porque éstos no los "ubican": no les suena ni su apellido ni su colegio. Con esa actitud, los jefes chilenos se pierden no sólo a grandes talentos extranjeros, sino también a grandes talentos "no ubicables" del mismo Chile.
Para asegurar que tengamos inmigración de calidad, podríamos crear un sistema de puntajes, con una alta ponderación para la educación superior. De allí, tal vez baste con que nuestras embajadas promuevan a Chile como un país idóneo para vivir. Pero también podríamos pensar en incentivos tributarios. Londres se ha convertido en una capital mundial de gente talentosa, en parte porque los extranjeros residentes están exentos de pagar impuestos sobre rentas devengadas en el exterior.
Los inmigrantes vienen a competir con nosotros y, por tanto, producen resistencia. En Chile tenemos, por lo demás, una actitud ambivalente frente al extranjero. Nos gusta que nos alabe cuando le preguntamos ansiosos qué le parece Chile, pero no lo invitamos a la casa. Tenemos que abrir la mente, y entender lo mucho que ganaríamos a la larga. Con más extranjeros tendríamos una sociedad más rica, más desafiante, más diversa, más informada, y más estimulante.